El túnel verde: los costos ambientales que no son tomados en cuenta Al Margen

Maria José Pinzón | Feb. 1, 2017, 11:21 a.m.

Fuente: Personas movilizándose en contra de la destrucción del túnel verde. RCN radio

Estaba viendo mi muro de Facebook cuando una noticia me llamó bastante la atención: “intervención al túnel verde”. Me imagino que usted, querido lector, se encuentra perdido, y no es para menos, el túnel verde está compuesto por el árbol samán, el cual está ubicado en la vía Neiva-Rivera. Mi indignación y tristeza se debe a que este hermoso paisaje está siendo destruido para poder construir la vía 4G Neiva-Mocoa-Santana, y me pregunto, ¿será que los costos económicos siempre serán más importantes que los costos ambientales?

Para el departamento del Huila, la construcción en su territorio de una de las vías 4G se veía como una noticia alentadora para mejorar la competitividad de la agricultura. Además, se cuenta con una gran diversidad de productos que se cultivan en una variedad de climas que muy pocos departamentos en el país tienen. Pero el Huila no es solo su agricultura, ganadería, piscicultura, petróleo, gas, oro, plata, achiras, asado huilense, masatos, kola cóndor, el río Magdalena y mi amado San Pedro; el Huila también cuenta con destinos turísticos tales como el Parque arqueológico de San Agustín, el Desierto de la Tatacoa, la Cueva de los Guácharos, las Termales de Rivera, y entre tantos más, uno de mis lugares favoritos es el túnel verde. El túnel verde, como todo lo acabado de mencionar, es una de las muchas insignias del departamento donde nací y al que amo con el alma.

El mundo competitivo en el que estamos ha convertido al hombre en una bestia que hunde a los demás con tal de que este “triunfe”; así, lo más rentable es minimizar costos al tiempo que se maximizan ganancias, pero me atrevo a decir que muchas personas en este país no tienen en cuenta los daños que pueden estar causando tanto ambientales como sociales o de pronto sí los tengan en cuenta, pero simplemente no les importa. No me cabe en la cabeza que ninguno de los dirigentes políticos del Huila se haya pronunciado sabiendo que el daño
ambiental que están provocando es inmenso y que sin darse cuenta están permitiendo que Neiva y sus alrededores se vuelvan aún más calientes y secos de lo que ya son. ¿En un futuro qué nos podrá esperar si ya hemos alcanzado temperaturas de 40°c?

Estamos en una época en la cual el calentamiento global no es un mito y en la cual cada vez los inviernos y los veranos son más largos y difíciles de pasar. Es ridículo pensar que la gente no toma conciencia y es ahí cuando nuestros dirigentes políticos se preocupan por ellos y sus bolsillos, pero no en la clase baja y media que tiene que lidiar con las malas decisiones que ellos no tomaron. ¿En qué momento hemos permitido que los hacedores de proyectos tan grandes e importantes para las regiones no sean capaces de tener en cuenta otro tipos de costos además de los económicos? Deja mucho que pensar de los encargados de la vía Neiva-Mocoa-Santana que no hayan querido correr tan solo unos pocos metros el pase de la vía para no destruir el túnel verde y sin embargo hayan preferido acabar con este.

Me siento cada día más decepcionada del tipo de personas que manejan el país y que en vez de proponer proyectos para mejorar juntos como sociedad prefieren beneficiar a los de su mismo estrato social. ¿Y lo humano para cuándo? Este tipo de actitudes debe motivarnos a nosotros los jóvenes para construir un mejor país, un país en donde se pueda reducir al máximo la pobreza, la desigualdad, la falta de oportunidades y donde comencemos a preocuparnos por el bienestar de todos, donde podamos garantizar calidad de vida a la mayor cantidad de personas. Como neivana y huilense, les digo que este tipo de barbaridades, aunque me duelen en el alma como a nadie, me motivan cada día a esmerarme más por mejorar la sociedad en la que estamos y, aunque sé que será un camino difícil, no quiero que este tipo de situaciones se repitan. A nuestros dirigentes políticos les doy las gracias porque la mayoría de veces no hacen nada y, cuando lo hacen, la embarran.